Cómo estudiar únicamente lo que corresponde a su cargo
Un concurso puede cubrir cientos de normas, pero tu empleo no usa todas con la misma frecuencia. Este método te ayuda a decidir qué estudiar primero y cuánto tiempo darle.
Paso 1: ubica tu empleo y lee sus funciones
Busca el propósito principal y las funciones esenciales de tu empleo. Salen de la convocatoria y del manual de funciones de la entidad. Léelos completos y con calma, porque son tu mapa de estudio.
Paso 2: subraya los verbos
En cada función, marca el verbo y lo que recae sobre él. Por ejemplo: proyectar decisiones, atender solicitudes, conceptuar sobre un asunto, sustanciar un trámite. Cada verbo te dice qué debes saber hacer.
Paso 3: pregunta qué norma regula cada verbo
Para cada función, anota la norma o el procedimiento que la gobierna. Ejemplos ilustrativos:
- Una función de proyectar decisiones disciplinarias te lleva al régimen disciplinario (Ley 1952 de 2019), al debido proceso, a la prueba y a la motivación de las decisiones.
- Una función de atender solicitudes de ciudadanos te lleva al derecho de petición (Ley 1755 de 2015).
Son ejemplos para que entiendas el ejercicio. Tu lista saldrá de las funciones reales de tu empleo.
Paso 4: clasifica en tres grupos
- Núcleo: lo que haces todos los días. Aquí debes llegar al detalle.
- Soporte: normas generales del servicio público que se aplican a casi cualquier empleo, como las del régimen disciplinario o el procedimiento administrativo.
- Contexto: temas que conviene conocer, pero sin profundizar al principio.
Paso 5: reparte tu tiempo en ese orden
Dale la mayor parte de tus horas al núcleo, una parte constante al soporte y lo que quede al contexto. Revisa el reparto cada semana, según los temas donde sigas fallando.